Cortar y pegar es lo mismo que plagiar.

En el mundo del aprendizaje empresarial y académico siempre han existido las pequeñas trampas, tomar ciertas ventajas no muy éticas para salir airoso. Yo, como estudiante, en algunas, aunque muy escasas ocasiones me he "beneficiado" de ello. Supongo que todos en alguna ocasión hemos copiado una fórmula que no recordábamos, al compañero de pupitre, pero mantenido en el tiempo y a largo plazo es un mecanismo que no funciona, la mentira tiene las patas muy cortas.


Sin embargo, me he detenido en este artículo que adjunto porque, en especial, en este último año me he quedado sorprendido de lo generalizado que está el plagio. En mi actividad formativa, en cualquier ámbito, me he encontrado con constantes muestras de plagio que no recordaba tan habituales, no solo en el ámbito académico formal sino también en la formación empresarial lo cual resulta alta y absolutamente sorprendente pues de un correcto aprendizaje puede depender el futuro laboral de una persona.
 
De este plagio, hay algunos aspectos que me llaman poderosamente la atención:
 
En primer lugar, el significativo incremento. Si hace unos años era normal encontrar uno o dos alumnos de cada diez que copiaban sus trabajos escritos, actualmente solo encuentro que uno o dos de cada diez realizan su trabajo de manera original.
 
En segundo lugar, la tendencia generalizada a que el plagio consista en cortar y pegar textos obtenidos de Internet. Textos que ni siquiera se molestan en modificar o, en el mejor de los casos, citar a su autor.
 
Y en tercer lugar, que un gran porcentaje de alumnos no lo considera incorrecto o al menos grave. La gran mayoría, entre los alumnos jóvenes, (sin datos estadísticos fiables) cuando son preguntados al respecto, entienden que es perfectamente normal y posible copiar y pegar de la Wikipedia, por ejemplo. Señalan que lo han hecho siempre, con la única diferencia de que antes debían de transcribirlo con lápiz al papel y ahora lo hacen de un modo más rápido con medios digitales.
En la mayoría de los casos afirman que lo que hacen es "vaguear" un poco pero ni remotamente son conscientes del grave fraude académico que realizan ni de, lo que pudiera ser más grave, la posibilidad de estar incurriendo en un tipo delictivo. Por su parte, en los ámbitos profesionales, siendo más conscientes de lo que significa plagiar, cortar y pegar, lo justifican con razones fundadas en la falta de tiempo, el escaso interés de las materias cuando son impelidos por las empresas a los cursos y, en alguna ocasión, la falta de capacidad, razones, todas ellas, mucho más entendibles desde una visión andragógica.
 
Un último aspecto que creo haber detectado, muy preocupante si se pretende luchar contra el copiar-pegar es la escasa capacidad que tienen los docentes para detectar claramente las situaciones de plagio. Entre los alumnos consultados es muy común el referir que los docentes “no se enteran”. Dos posibles reflexiones se me antojan, la primera, de la que doy fe, es que los docentes en un buen número están necesitados de formación y alfabetización digital que les permita manejar con soltura las herramientas necesarias para detectar el plagio con un gran número de alumnos. Y la segunda, es que se detecta un cierto cansancio entre los docentes universitarios para luchar contra una práctica que entienden heredada y en la que, a su vez, consideran que las propias instituciones no se implican en erradicar con toda la fuerza que sería necesaria, incluso en casos de conflicto con el alumno por estas cuestiones se sienten muy poco respaldados por los sistemas institucionales.
 
Buen día.
 
Os adjunto enlace al artículo referido. "Promoting Academic Integrity"
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